me quedé con la mirada curiosa de aquellos que siente que todo estaba cambiado,
me quedé sentadita esperando una cita que no deseaba,
me quedé sentadita aún cuando llamó la atención a mis ojos una figura en la puerta.
Lo curioso fue que me quedé sentada con la firme convicción de que quería algo nuevo para mí,
algo que me alejara de todo aquello que había pasado,
algo que me hiciera sentir bien y tranquila,
algo que me hiciera pensar que en verdad lo merecía.
Ese día mi mirada curiosa tuvo razón,
el día en el que curiosamente odié,
el día en el que quise ser indiferente,
el día en el que me quedé sentadita.
Hoy vuelvo a estar sentadita esperando,
contando las horas,
contando las monedas,
contando las historias que he guardado.
Y mañana podremos estar sentaditos juntos.
Hoy vuelvo a estar sentadita esperando,
contando las horas,
contando las monedas,
contando las historias que he guardado.
Y mañana podremos estar sentaditos juntos.

